DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

Palabras de Jesús misericordioso a Santa María Faustina

cd9c2cfd5096869d1a505ffd86214663“Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente.” (Diario #1316, p. 471)

“Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia e el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio.” (Diario #1317, p. 472)

“Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso.” (Diario #1486, p. 522)

“Has de saber hija mía, que mi corazón es la Misericordia misma. Desde este mar de Misericordia las Gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a Mí ha partido sin haber sido consolada. Cada miseria se hunde en mi Misericordia y de este manantial brota toda Gracia salvadora y santificante…” (Diario # 1777, p. 626)

“Mi corazón se alegra de este título de misericordia. Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia.” (Diario #300 p.153)

“Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión.” (Diario #1320, p.472)

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RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Autor: P. Jesús Castellano Cervera, OCD

LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Resurrección del Señor, Chora. s. XV

LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR, Paraclesion de San Salvador en Chora, Estambul, s. XV

Texto bíblico: Marcos 16, 1-9; 1 Pedro 3,18-22.

Los textos evangélicos de la Resurrección del Señor y el texto de la 1° Carta de Pedro sobre el descenso de Jesús al infierno para liberar  a los que estaban en poder de la muerte, iluminan el sentido pleno de los dos iconos de la Resurrección más comunes en la Iglesia de Oriente: el de  la Anástasis o Resurrección bajo el signo del descenso de Cristo a los abismos y el de las mujeres miróforas, portadoras de aromas, ante el sepulcro vacío.

Empecemos por el icono de la resurrección gloriosa que expresa el triunfo de Jesús resucitado que baja a los infiernos para liberar a nuestros padres que estaban en los abismos de la muerte.

A primera vista el icono de la Resurrección nos resulta un poco diverso de la forma con que ordinariamente se pinta en Occidente la Resurrección de Jesús. Lo solemos ver así: Cristo sale victorioso del sepulcro. La piedra ha sido levantada. Junto al sepulcro los guardias duermen. Jesús lleva el estandarte de la cruz. Es su victoria personal, su triunfo de Resucitado.

El mensaje del icono oriental de la Resurrección es diverso y complementario; quiere indicar que el triunfo de Jesús nos envuelve a todos, que El ha bajado hasta el abismo, para llenarlo de luz y para que su Resurrección se manifieste en toda su fuerza salvadora que llega hasta el primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva.

La Iglesia de Oriente conmemora en el Viernes santo y en el Sábado santo con hermosos cantos y símbolos esta presencia de Cristo bajo la tierra, como sol escondido, como vida engullida por la muerte, como grano de trigo que va a romperse para dar la vida en abundancia. Ahora  contempla el camino de Cristo en su descenso, ya glorioso, a los infiernos, en una danza de victoria y de luz. Muchos son los iconos orientales que así representan este misterio, los frescos que engalanan las paredes de las iglesias y monasterios, los mosaicos de las antiguas catedrales que han recibido el influjo del Oriente cristiano, como San Marcos de Venecia o la Capilla Palatina de Palermo.

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SÁBADO SANTO: JESÚS DESCIENDE A LOS INFIERNOS

De una antigua Homilía sobre el santo y grandioso Sábado
(PG 43, 439. 451. 462-463)

EL DESCENSO DEL SEÑOR A LA REGIÓN DE LOS MUERTOS
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¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa Y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido Y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.

En primer lugar, va a buscar a nuestro primer padre, como a la oveja perdida. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: «Mi Señor está con todos vosotros.» Y responde Cristo a Adán: «y con tu espíritu.» Y, tomándolo de la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo.

Yo soy tu Dios, que por ti me hice hijo tuyo, por ti y por todos estos que habían de nacer de ti; digo, ahora, y ordeno a todos los que estaban en cadenas: “Salid”, y a los que estaban en tinieblas: “Sed iluminados”, Y a los que estaban adormilados: “Levantaos.”

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LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR

Autor: P. Jesús Castellano Cervera, OCD. De su libro: “Oración ante los iconos”.

LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR. Icono ruso, museo de Louvre, s. XVI.

LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR. Icono ruso, museo de Louvre, s. XVI.

LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR

El icono de la crucifixión pone ante nuestros ojos el misterio de la muerte del Señor, con todo el realismo del sufrimiento, con todo su valor salvífico. La imagen de Cristo crucificado ha quedado impresa en el corazón de los discípulos. Así lo han anunciado desde la mañana misma de Pentecostés: “A Jesús de Nazaret… vosotros lo matasteis clavándolo en una cruz…” (Hch 2,22-23). El mismo Pablo, que no conoció personalmente el misterio tal como se realizó en el Calvario, sabe describir con emoción los rasgos de Cristo crucificado: “Me amó y se entregó por mí” (Gal 2,20). En su predicación intenta pintar al vivo  la imagen del Crucificado, como parece sugerir esta expresión de la carta a los Gálatas: “Oh insensatos Gálatas! ¿Quién os fascinó a vosotros, ante cuyos ojos fue presentado Jesucristo Crucificado?” (Ga 3, 1). No es, pues, extraño que la Iglesia haya  pintado desde la antigüedad el misterioso episodio dela crucifixión del Señor para presentar ante los ojos de todos los fieles el acto supremo de la entrega de Jesús.

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EL ENTIERRO DE CRISTO

Autor: P. Alfredo Sáenz S.J.

El entierro de Cristo. Galería Tretyakov, Moscú. s. XV

EL ENTIERRO DE CRISTO, s. XV (Moscú, Galería Tretyakov)

EL ENTIERRO DE CRISTO

Dentro de la dramaticidad del momento, como lo revelan el llanto y los gestos de los presentes, el icono de la sepultura del Señor asume un aspecto hierático, casi litúrgico. El rostro de Cristo es el punto de convergencia de todas las miradas. Los asistentes se agrupan en dos filas. La de atrás está constituida por las figuras verticales de las piadosas mujeres y de José de Arimatea; la de adelante la integran dos apóstoles y Nuestra Señora, que siguen la línea horizontal del cadáver de Cristo.

Nos impresionan los dos rostros, el de la Madre y el del Hijo, que se hacen uno. El paralelismo entre la vida de Cristo y la de su Madre alcanza su máxima expresión en los misterios dolorosos. La Madre de Dios, presente en el Calvario, al pie de la Cruz, dejándose clavar místicamente con su Hijo, se asocia también ahora en este momento de dolorosa despedida. La línea de su cuerpo acompaña el perfil del cuerpo de Cristo, así como sus almas está en comunión total.

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PASIÓN SEGÚN SAN JUAN

Evangelio según San Juan Juan  13

1    Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo  amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

2    Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle,

3    sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía,

4    se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó.

5    Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que  estaba ceñido.

6    Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?»

7    Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde.»

8    Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.»

9    Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»

10  Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.»

11  Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos.»

12  Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?

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LA MÍSTICA CENA DEL SEÑOR

Autor: Jesús Castellano Cervera, OCDD. De su libro: “Oración ante los iconos”

LA MÍSTICA CENA DEL SEÑOR

La mística Cena del Señor. Icono ruso, s. XV.

“LA MÍSTICA CENA DEL SEÑOR”, icono ruso, s. XV.

 

Texto bíblico: San Lucas 22, 14-20

El icono de la última Cena de Jesús es de sobra conocido. El título que le da el icono oriental, la “mística cena”, quiere poner de relieve el misterio, o los misterios que se esconden en esa escena familiar para todo cristiano, la última Cena de Jesús en la que lava los pies a los discípulos, instituye la eucaristía y el sacerdocio, nos deja el testamento del amor fraterno, predice su pasión y anticipa el misterio de la traición de Judas; esa Cena que es sacramento de la pasión y de la pascua gloriosa y que Jesús concluye con la oración sacerdotal.

Es el misterio del Cenáculo que la Iglesia celebra con amor el Jueves Santo, día en que la Iglesia bizantina conmemora, como reza el título litúrgico de la fiesta: el santo lavatorio delos pies, la mística Cena, la sublime oración y la traición.

 

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Semana Santa

De las laudes del Lunes Santo. Del canal:  http://www.liturgiadelashoras.com.ar/

LUNES SANTO. Contemplemos este icono y meditemos la Palabra.

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Yo como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban: «Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra de los vivos, que su nombre no se pronuncie más.» Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, escudriñas las entrañas y el corazón; veré tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

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DOMINGO DE RAMOS

Autor: P. Jesús Castellano Cervera

Entrada a Jerusalem

Entrada a Jerusalén. Icono de Gerardo Zenteno, iconógrafo ortodoxo de Santiago de Chile.

LA ENTRADA DEL SEÑOR EN JERUSALÉN

Texto bíblico: Mateo 21, 1-17

La Semana Santa o gran Semana de los cristianos, que hace memoria en la liturgia de los acontecimientos salvadores de Jesús en Jerusalén, se abre con el Domingo de Ramos. Una pascua semanal que precede la pascua anual. Un solemne ingreso que es ya un anuncio de la victoria de Cristo, aunque entre el ingreso y la victoria estén los trágicos días de la pasión. Las palmas y los olivos anuncian la victoria de la cruz. La humilde presencia de Cristo, sentado sobre un asno, indica el cumplimiento de las Escrituras.

La meditación sobre este  icono nos puede ayudar a entrar de una manera profunda y sentida en la experiencia litúrgica que representa.

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