El milagro de la Madre de Dios de las tres manos

El milagro de la Theotokos de las tres manos. 

Παναγία Τριχερούσα (Santísima Trijerusa, de las tres manos). La tercera mano es la de Juan Damasceno.

Παναγία Τριχερούσα (Santísima Trijerusa de las tres manos). La tercera mano es la de San Juan Damasceno.

El antiguo monasterio servio de Kilandari posee un icono muy antiguo, llamado “La Madre de Dios (Theotokos) de las tres manos”.

Tradicionalmente, este icono está asociado a la milagrosa curación de la Virgen de una herida en la mano de San Juan Damasceno en torno al año 717.

 

Juan se hizo monje en Mar Saba a las afueras de Jerusalén y donó el icono a la comunidad monástica de allí. Posteriormente fue dado a San Sava y pasó a ser parte de las reliquias del monasterio cuando los otomanos invadieron Serbia.

Este es el relato de una antigua leyenda en que la Santísima Virgen le concedió un milagro a San Juan Damasceno, el gran doctor de la Iglesia y poeta de la Virgen, cuando era funcionario del califa de Damasco (640-754).

Disfrutemos del relato:

“Madre de Dios de las Tres Manos”

Según cuenta la leyenda, este icono se originó en Siria en el siglo VIII durante la lucha en defensa de los iconos, en plena persecución iconoclasta[1]. En aquel tiempo un emperador griego de Constantinopla, León III el Isaúrico, iconoclasta (hereje que negaba el culto a las sagradas imágenes, “iconos”) dispuso prohibir el culto a las imágenes, metiéndose él en los asuntos de la Iglesia, cosa que no le pertenecía, y demostrando una gran ignorancia en religión, como posteriormente  se lo probó en una famosa carta el Papa Gregorio II. Y fue entonces cuando le salió al combate con sus escritos San Juan Damasceno (el primero de los tres grandes Padres defensores de las imágenes sagradas). Como nuestro santo vivía en territorios que no pertenecían al emperador (Siria era de los Califas mahometanos), podía escribir libremente sin peligro de ser encarcelado (extraño caso en que un Padre de la Iglesia cristiana es protegido de las venganzas de un emperador por un mahometano). Y así fue que empezó a propagar pequeños escritos a favor de las imágenes, y estos corrían de mano en mano por todo el imperio.

Dicen autores muy antiguos que el emperador León III, el isáurico, que por rabia contra San Juan Damasceno y por lo bien que escribía en favor de las imágenes, acusó injustamente a Juan Damasceno ante el Califa de Damasco. El emperador León delata a Juan ante el califa como un traidor que ha entregado los planos de la ciudad de Damasco al enemigo. Entonces el Califa manda amputar la mano derecha de San Juan. Lleno de angustia, en la cárcel, Juan pasó toda la noche rezando, y prometió a Dios que seguiría luchando en defensa de los iconos si le devolvía la mano. Al momento sintió la voz de la Virgen que le prometió la curación. A la mañana siguiente la mano estaba de nuevo en su sitio. La Virgen se le apareció en sueños y le tranquilizó: “Tu mano ha curado; cumple con tu promesa”. Al despertar y verse sano, Juan compuso el himno “En ti se alegran” y colgó una mano de plata, como exvoto, sobre el icono de la Virgen” (como se ve en el icono)[2].

Después de este milagro decidió abandonar el mundo y hacerse monje. Ingresó en el monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén, a los 30 años aproximadamente. Fue luego ordenado sacerdote por el patriarca Juan de Jerusalén. Allí, en la laura de San Sabas, fue donde escribió sus famosos tres grandes “Discursos en defensa de las sagradas imágenes”; y allí fue donde redactó sus grandes obras teológicas[3].

Este relato origina la iconografía de la Virgen con tres manos. Juan Damasceno llevó consigo el icono al monasterio de San Saba, en Palestina, donde murió centenario (+750). Posteriormente, el arzobispo Saba trasladó a Serbia el icono, y más tarde al monasterio griego de Chilandari, en el monte Athos. Fue ahí donde nació la versión en la que la tercera mano no cuelga del cuello de la Virgen como exvoto, sino que surge “naturalmente” de su manto. El 28 de julio de 1663, Nikón, patriarca de Moscú, solicitó al monasterio de Chilandari una copia del icono, y a partir de ahí se difundió por Rusia, como muchos otros iconos del monte Athos durante el siglo XVII. En 1890 el papa León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia.

Este icono de las tres manos,”La Santísima de las tres manos”, se conserva actualmente en el monasterio servio de Kilandari en el monte Athos.

Himno compuesto por S. Juan Damasceno: “En ti se alegran”

El audio que acompaña no es el mismo que presentamos, en su lugar “Agni Parthe”,  Virgen Madre Alégrate, compuesto por San Nectario:   <a href="http://www.youtube.com/watch?v=0bDw5F32c_w&amp;list=PLF7A7DC5D08D806E9&amp;index=23?hl=en"><img src="https://i1.wp.com/iconos.verboencarnado.net/wp-content/plugins/images/play-tub.png?w=800" alt="Play" style="border:0px;" data-recalc-dims="1" /></a>

En ti se alegran, oh llena de gracia,

las muchedumbres

de los ángeles y el género humano.

Oh templo santificado y paraíso espiritual,

gloria de las vírgenes;

gracias a ti Dios se encarnó

haciéndose Niño, Él,

nuestro Dios antes de los siglos.

En efecto, de tu seno Él hizo un trono

y lo hizo más vasto que los cielos.

En ti, oh llena de gracias,se alegra todo lo creado.

¡Gloria a ti, hija siempre Virgen,

que llevaste

al Creador en tus brazos

divinamente maternales!

Verdaderamente tú eres más preciosa que toda la creación,

porque sólo de ti el Creador recibió las primicias

de nuestra materia humana.

Su carne fue hecha de tu carne,

su sangre de tu sangre; Dios se alimentó

con tu leche,

y tus labios tocaron los labios de Dios.

¡Oh mujer toda amable, tres veces bienaventurada!

“Bendita eres entre las mujeres y bendito

es el fruto de tu vientre”.

¡Oh Madre de Dios, Rey universal!

Divina y viva obra maestra,

en quien Dios Creador se complace,

cuyo espíritu es guiado por Dios y atento sólo a Él.

Por Él tu viniste a la vida, por Él sirves a la salvación universal, para que por medio tuyo

se cumpla el antiguo  designio de Dios, que es la encarnación del Verbo y nuestra

divinización.

Oh consuelo nuestro, vivimos contigo, se nos permita seguirte;

en esto vemos nuestra felicidad porque como pueblo tuyo te hemos sido donados por tu

Hijo divino.

A ti consagramos mente, cuerpo, todos nosotros mismos; te honramos con salmos,

himnos y cánticos

espirituales cuanto nos es posible, porque honrarte

como mereces nos es imposible.

¡De qué alegría, de qué bienes está lleno quien

tiene tu purísimo recuerdo! ¡Oh María!

Fuente: Pepe Alonso

San Juan Damasceno

San Juan Damasceno

San Juan Damasceno, el último Padre de la Iglesia de Oriente, nació en Damasco (por eso se le llama “Damasceno”) , hacia el 675, fue ordenado sacerdote antes del 726 en Jerusalén, predicador de la iglesia del Santo Sepulcro, murió en el 749. León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia.

Los escritos de San Juan Damasceno son numerosos. Los más trascendentes son los dogmáticos. Pero acá lo consideramos preferentemente como el doctor del icono. Fue asimismo un poeta de la liturgia, y compuso himnos que aún se cantan en la iglesia oriental.

P. A. Sáenz.

 

 

 

 

 

[1] Iconoclasta. Del gr. eiκονοκλaστης, (rompedor de imágenes) Se dice del hereje del siglo VIII que negaba el culto debido a las sagradas imágenes, las destruían y perseguía a quienes la veneraban. Cfr. R.A.E.

[2] Cfr. EWTN, 4 diciembre, S. Jn Damasceno, Doctor de la Iglesia.

[3] Cfr. A. Sáenz, El icono, esplendor de lo sagrado, Ed. Gladius, 1991, 42-43.

 

 

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4 comentarios

  1. Que hermoso Himno de S. Juan Damasceno! Podría entenderse cómo que Dios quiere mucho a este arte? Tenemos que seguir y pedirle a S. Juan Damasceno que nos ayude!!! Gracias padre por compartir con nosotros tan generosamente todos su conocimientos y experiencias.

  2. Jorge Santisteban

    Muchas gracias por compartir este milagro de la Virgen. Me gustaría recibir la partitura de este himno a la Virgen de San Juan Damasceno. Soy pintor de iconos, además de músico. Gracias y rezo por Ustedes

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